En el ‘Club Social Navahonda’ reina el buen ambiente. Sin embargo, detrás de esa aparente armonía se esconde una situación cada vez más delicada. Esta semana, la nueva parada de ‘Pesadilla en la cocina’ se encuentra en un pequeño municipio del valle del Tiétar, en Ávila. Allí está ubicado el ‘Club Social Navahonda’, el restaurante de una urbanización donde la buena relación entre los miembros del equipo contrasta con los continuos problemas de organización. Al frente del negocio está Pilar, una dueña sobrepasada que ha convertido a sus empleados en una pequeña familia, aunque esa cercanía ha terminado dificultando su capacidad para dirigir el restaurante.
Sin experiencia previa en hostelería, la plantilla afronta cada servicio con más voluntad que recursos. La ausencia de roles claros, los errores constantes y la incapacidad para trabajar de forma coordinada han llevado al negocio a una situación cada vez más complicada. A estos problemas se suma una propuesta gastronómica que tampoco consigue convencer a los clientes, lo que termina agravando aún más la delicada situación del negocio. Mientras tanto, Pilar intenta cuidar de todos los que la rodean, pero ha terminado olvidándose de sí misma y de las responsabilidades que exige estar al frente del restaurante.
El entorno privilegiado en el que se encuentra el ‘Club Social Navahonda’ contrasta con la realidad que se vive dentro de sus paredes. La dueña se siente cada vez más desbordada por la situación y teme que años de esfuerzo e ilusión terminen cayendo en saco roto.
Al llegar al ‘Club Social Navahonda’, Alberto Chicote será testigo de servicios marcados por los errores, la confusión y los problemas de coordinación. Lo que en un principio parece un grupo unido acaba convirtiéndose en un obstáculo cuando llega el momento de trabajar bajo presión.
Alberto Chicote buscará ayudar a que Pilar comprenda la importancia de asumir su papel al frente del negocio y que el equipo aprenda a trabajar con unas responsabilidades claramente definidas. De esta manera podrán aprovechar el potencial de un restaurante situado en un enclave privilegiado y demostrar que todavía están a tiempo de sacar adelante un proyecto en el que Pilar ha dedicado tanto esfuerzo e ilusión.